¿Hay buenas o malas madres?

1.5.2019

Cuando nace un niño, nace también una madre. Ese es el momento justo en que tu antiguo "yo" desaparece y renace un nuevo ser humano, una nueva  mujer, una nueva madre.

 

 

 

Todas las madres experimentamos esa transformación vital desde lo más profundo de nuestras entrañas, una transformación interior y exterior, cambios en nuestro círculo de energía, la forma de relacionarnos con los demás, las rutinas y nuestra razón de ser. 

 

La naturaleza nos ha regalado un instinto genuino sólo para nosotras. Un instinto único para poder desempeñar el papel más importante de nuestra vida: ser madres.


 

Haciendo balance me doy cuenta de que mi madre y yo, tenemos la misma sangre. Sin embargo somos dos madres completamente diferentes. Con dos formas de criar, educar, sentir y vivir la maternidad. Cada una hemos hecho lo que considerábamos mejor con la información que disponíamos en su momento, nuestras circunstancias físicas y emocionales, así como las herramientas y recursos.

 

Dos madres distintas y dos madres iguales. Un sentimiento, una transformación y un instinto común. Ninguna es buena o mala madre, sólo somos MADRES.

 

Una madre cuida, nutre, cría, educa, consuela, alienta, acompaña, ama de la forma más pura y grandiosa que existe. Eso es una madre.

 

Conlleva una dimensión natural tan grande que nadie debería hablar de buenas o malas madres, sólo deberíamos hablar de madres y de circunstancias.

 

Cada madre ha pasado por distintos momentos en sus vidas que las ha llevado a tomar diferentes decisiones; porque todas las madres sienten un amor incondicional por sus hijos y lo expresan de forma distinta, en función de sus circunstancias.

Es por eso que queremos felicitar a todas las mamis que integran la comunidad Hobbit, porque todas y cada una de ustedes es especial, única e irrepetible. Y gracias a lo que ustedes han sembrado, los niños Hobbit son niños felices.

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

Please reload

Buscar por tags